Camino

martes 22 de julio de 2008 |

Patió. Sin un rumbo claro y definido como siempre estaba acostumbrada, pero partió sin importarle, al igual como no le importaba lo que pensaran los demás de su viaje.

La sonrisa acompañana el entusiasmo que sentía ante todas las cosas nuevas, hace tanto no emprendía un viaje que la inquietud se apoderaba de ella y las ganas de llegar a un lugar maravilloso como los que siempre imaginó se hacían más presentes.

Y como siempre, encontró obstáculos en su camino, al parecer nunca emprende viajes sin problemas en su camino.



Tomó sus cosas y volvió al punto de partida.


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Argh !

lunes 7 de julio de 2008 |

- Sólo existe un sentimiento mayor que el amor hacia la libertad,
que es el odio a quien te la quita.



Dejaste las cosas ahí, me miraste… te marchaste. Qué importa dejar todo tirado ¿no? Qué importa dejar todo a medias, pues tú te marchas y yo quedo aquí, ya sin ti… pero con mil y un recuerdos que me hacen recordarte, o más bien odiarte.

Tu sonrisa, tu mirada, como olvidar las cosas que más me cautivaron el día que te conocí, el mismo día que decidí que quería estar contigo… quién pensaría que aquellas cosas se marcharían, antes que tú mismo lo hicieras.

¿Y qué importa cierto? Sí, en verdad poco importa que te hayas marchado, poco importa que me dejaras llena de traumas absurdos, poco importa que por tu culpa no pueda iniciar otra relación… por mis miedos, miedo a que las sonrisas y miradas se marchen antes que la misma persona de mi vida.

Y es mi culpa, he escuchado esa frase tantas veces como las que me he reído de ella misma, y más de las veces que me he reído de ti mismo… porque no queda otra cosa que reirse de ti, de tu estupidez, de tu inmadurez y tu deseo absurdo de, a pesar de todo, querer estar conmigo. No.


Ni a palos.

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Tiempo perdido

domingo 6 de julio de 2008 |

Debería todo inspirar mover tus dedos a escribir algunas palabras, unas con algo de sentido y otras sin nada. Pero es prácticamente inevitable no inspirarse siempre – o casi siempre – cuando tenemos cosas malas – o digamos, no gratas, suena algo más suave aunque la intención sea la misma.

Debo reconocer que mis ojos escapan algunas lágrimas al pensar y repensar las cosas, pero trato de no ser tan absurda y que se devuelvan desde donde vinieron… aaargh pero es que me cuesta tanto entender por qué la gente ha de cambiar tanto a lo largo del tiempo, tanto que ya te sientes tan apartada ante la realidad del otro, que ni siquiera tienes la certeza que es esa misma persona con la que compartiste 4 años.

Toda la enseñanza media, una amistad espectacular, envidiable, inseparable, entre otras cualidades que podría enumerar hasta cansarme de escribir. Todas aquellas cosas tiradas como basura reciclable al basurero, o al menos reciclable para ti, que la tomas y la botas cuando quieres, que te alejas y apareces cuando de un favor se trata.

Parece que fue ayer cuando salimos del colegio, cuando pensamos que esa amistad seguiría adelante a pesar de no estudiar juntas ni mucho menos vivir cerca, al menos esas cosas son detalles tan marginales cuando existe un cariño de verdad… y claro, cuando es de verdad.

Te juro que algún día desearía que leyeras estas líneas y que reflexionaras al menos de lo pasado, no pido que vuelvas a acercarte, a estas alturas poco me importa tu amistad que francamente siempre fue de papel.


Pero es imposible que la nostalgia no se haga parte de mí en estos momentos.